viernes, 21 de octubre de 2016

UNA MIRADA DE GÉNERO. Iguales en el lenguaje: ni exclusión ni confusión ni discriminación

A raíz de la enésima polémica aparecida en prensa sobre el uso del lenguaje no sexista, desde CCOO invitamos a reflexionar sobre si es admisible que, en pleno siglo XXI, subsista y se legitime un lenguaje que en su uso masculinizante invisibiliza a la mitad de las personas que lo hablan, las mujeres Sabemos que las lenguas son, fundamentalmente, instrumentos de comunicación al servicio de sus hablantes. Sabemos también que las lenguas se adaptan a sus nuevas necesidades. Desde CCOO reivindicamos el derecho a una normalización de la visibilidad y al protagonismo compartido de mujeres y hombres en todas las esferas de la vida social, también en el uso del lenguaje. Reclamamos la visibilidad y el reconocimiento que nos corresponden, sin dilaciones. ¿O es que, en esto del lenguaje, aplazamos el derecho efectivo a la igualdad para un futuro incierto que quizá llegue en unos siglos? ¿Es posible combatir las discriminaciones y la violencia de género usando un lenguaje masculinizante que excluye, oculta y subordina a las mujeres?

Desde CCOO recalcamos que el tema del lenguaje no es precisamente un asunto secundario. Es primordial. El lenguaje comprende todos los ámbitos de la vida personal y social. Organiza nuestra forma de pensar. Es conocimiento y es, fundamentalmente, reconocimiento. Es pensamiento y es acción. Hablamos según pensamos y pensamos como nos expresamos. Es relación, socialización, comunicación, cultura, normativa, política, arte. El lenguaje nos construye socialmente, modela la vida en sociedad y sus condiciones: la autonomía, los derechos, el trabajo, el empleo, el poder, la economía... la vida misma.

Desde CCOO invitamos a una reflexión colectiva. Como hablantes, las lenguas nos pertenecen. Las lenguas están al servicio de nuestras necesidades comunicativas, no al contrario. El uso que hacemos del lenguaje nos transparenta, individual y colectivamente.  

Las mujeres ocupamos ya el lugar que nos pertenece en las distintas esferas de la vida social. Y donde no estamos aún en igualdad y paridad, trabajamos activamente para ello, con las estrategias igualitarias consensuadas: la acción positiva, la transversalidad de género y el empoderamiento de las mujeres. En todas ellas, el uso de un lenguaje no sexista es un elemento inexcusable.

Como señala Ana Herranz, secretaria confederal de Mujer e Igualdad de CCOO, “no podemos erradicar el sexismo y la discriminación en la sociedad sin eliminar el sexismo y la discriminación en el lenguaje. En CCOO sabemos que el falso genérico masculino no nos representa por igual a todas y todos. Sabemos que genera confusión, porque las mujeres deben estar descifrando, cada vez, cuándo las incluye y cuándo no. Sabemos la relación que existe entre un lenguaje que excluye y subordina y una sociedad que discrimina”.

Recordemos la definición de discriminación hacia la mujer de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) (Art. 1): “la expresión discriminación contra la mujer  denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”.

En CCOO apostamos por utilizar el lenguaje sin sesgos sexistas. Puede que nos cueste un poco más de esfuerzo, de pensar antes de escribir o de hablar, pero responde a nuestros principios, a nuestros valores, a nuestro compromiso. Lo exigen la justicia de género y la transparencia comunicativa.

Claro que nombramos, y seguiremos nombrando, a las trabajadoras y a los trabajadores. El desdoblamiento, el doble sujeto (mujeres y hombres) no es algo que nos inventemos. Son recomendaciones proporcionadas por lingüistas que se han especializado también en género, recomendaciones contenidas en las normativas igualitarias y, fundamentalmente, un uso y un desdoblamiento que existe en la calle.

No es la única recomendación, pero no vamos a renunciar a ella. Vamos a nombrar en femenino y en masculino siempre que sea relevante (especialmente cuanto sea estratégicamente importante visualizar la presencia de mujeres), porque este uso es imprescindible  para analizar el impacto de género y para aplicar la transversalidad de género. Y  es, además, una necesidad comunicativa.

Hay otras alternativas que también recomendamos:
- Genéricos reales: personal, plantilla, equipo...
- Abstractos: la dirección, el comité, la inspección...
- Omitir el determinante (artículos): el curso va dirigido a profesionales...
- Oraciones de relativo: quienes cumplan los requisitos...
- Construcciones impersonales: se solicita
- Construcciones en 1º persona del plural: defendemos
- Interpelaciones directas, mediante “tú/usted
- Construcciones con indefinidos: cada reclamación...
- Formas pronominales sustitutivas del sujeto: nos consultan...

Las mujeres y los hombres de CCOO queremos que el lenguaje no sea un instrumento de exclusión ni de confusión y lo utilizamos en consecuencia. Nos definimos estatutariamente como un “sindicato de hombres y mujeres” que apuesta por la transversalidad de género en la acción sindical, lo que implica usar el lenguaje en sus formas inclusivas y no sexistas y promover la igualdad de género.

Únete a CCOO, a nuestra lucha diaria, y EXIGE tus derechos: más empleo de calidad, más igualdad, más corresponsabilidad.

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